Poesía: Elvira Sastre

Estándar

Elvira Sastre, estudiante de Filología Inglesa en Madrid, es una joven poetisa segoviana de 22 años. He de reconocer que no soy muy aficionada a leer poesía, aunque sí siento debilidad por algunos autores. Y, sin duda, esta chica se ha convertido en una de esas debilidades. Su lírica desborda sentimiento en estado puro, de esa de los pelos como escarpias, de la que te pone un nudo en la garganta y te hace querer releer las mismas líneas una y otra vez.

Merece la pena echarle un vistazo a Tú la acuarela, yo la lírica, “creación artístico-literaria que mezcla pintura y poesía a partes iguales”, creado junto a Adriana Moragues, su compañera de noches de recital en diversos bares madrileños. Además, Elvira ha publicado dos poemarios: el primero fue Cuarenta y tres maneras de soltarse el pelo, cuyo éxito impulsó la publicación del reciente Baluarte

Os dejo con uno de mis favoritos, Quiero hacer contigo todo lo que la poesía aún no ha escrito.

Cualquiera diría al verte
que los catastrofistas fallaron:
no era el fin del mundo lo que venía,
eras tú.

Te veo venir por el pasillo
como quien camina dos centímetros por encima del aire
pensando que nadie le ve.
Entras en mi casa
-en mi vida-
con las cartas y el ombligo boca arriba,
con los brazos abiertos
como si esta noche
me ofrecieras barra libre de poesía en tu pecho,
con las manos tan llenas de tanto
que me haces sentir que es el mundo el que me toca
y no la chica más guapa del barrio.

Te sientas
y lo primero que haces es avisarme:
No llevo ropa interior
pero a mi piel le viste una armadura.
Te miro
y te contesto:
Me gustan tanto los hoy
como miedo me dan los mañana.

Y yo sonrío
y te beso la espalda
y te empaño los párpados
y tu escudo termina donde terminan las protecciones:
arrugado en el cubo de la basura.
Y tú sonríes
y descubres el hormigueo de mi espalda
y me dices que una vida sin valentía
es un infinito camino de vuelta,
y mi miedo se quita las bragas
y se lanza a bailar con todos los semáforos en rojo.

Beso
uno a uno
todos los segundos que te quedas en mi cama
para tener al reloj de nuestra parte;
hacemos de las despedidas
media vuelta al mundo
para que aunque tardemos
queramos volver;
entras y sales siendo cualquiera
pero por dentro eres la única;
te gusta mi libertad
y a mí me gusta sentirme libre a tu lado;
me gusta tu verdad
y a ti te gusta volverte cierta a mi lado.

Tienes el pelo más bonito del mundo
para colgarme de él hasta el invierno que viene;
gastas unos ojos que hablan mejor que tu boca
y una boca que me mira mejor que tus ojos;
guardas un despertar que alumbra las paredes
antes que la propia luz del sol;
posees una risa capaz de rescatar al país
y la mirada de los que saben soñar con los ojos abiertos.

Y de repente pasa,
sin esperarlo ha pasado.
No te has ido y ya te echo de menos,
te acabo de besar
y mi saliva se multiplica queriendo más,
cruzas la puerta
y ya me relamo los dedos para guardarte,
paseo por Madrid
y te quiero conmigo en cada esquina.

Si la palabra es acción
entonces ven a contarme el amor,
que quiero hacer contigo
todo lo que la poesía aún no ha escrito.

Anuncios